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Homenaje a Carlos Alberto Campeñi y Adolfo Gustavo Bazo

El martes 14 de diciembre de 2004 en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial se realizó un acto homenaje a los compañeros fallecidos Carlos Campeñi y Adolfo Bazo.

En el mismo, y de acuerdo a la resolución P-242 del Instituto, se asignó el nombre de " Carlos Alberto Campeñi" a la sala de administración de la Administración Nacional de Patentes; y a su vez, se asignó con el nombre de " Adolfo Gustavo Bazo" a la sala de examinadores de la Administración Nacional de Patentes.

Resolución P-242 08/07/2004 (Archivo PDF, 456KB)

Recordando a Carlos Alberto Campeñi

Hablar de Carlos Campeñi…

…es hablar de un “Maestro” para todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo…Nos enseño a descubrir el misterio que oculta cada expediente de patentes… porque él vivía así su trabajo: con dedicación, con esmero…

…es hablar de San Lorenzo de Almagro, el cuadro de sus amores, y mostrarnos sus recortes de diario con la foto de él en el equipo, o enojarse con el “Beto” Acosta…

…¡Atendeme Pebeta! ó ¡Pebete! Era su forma cariñosa de llamarnos…y explicarnos que para resolver el “embrollo” de ese expediente “endemoniado”, había que hacerle un “proveído”… Mientras nosotros lo mirábamos raro sin saber que nos estaba diciendo…

…y llegaba el día de cobrar el sueldo, y llegaban de sus manos las garrapiñadas calentitas o los caramelos de yoghurt para todos!

…gran contador de chistes, como el del perro Bobby abajo del sillón; y de anécdotas, como cuando decía: en la época de Solanet, “los pibes”… y resulta que aquellos “pibes” hoy son los que manejan las Agencias de Propiedad Industrial…

…todavía encontramos en viejos expedientes, papelitos escritos por el con el típico ¡OJO! que era la advertencia para el próximo que le tocara recibir ese expediente… eso es ser solidario con el compañero de trabajo…y eso también nos enseñó…

…y las frases tan clásicas de él:

• en épocas difíciles (renovación de contratos, retrasos en el cobro) decía: “estamos pasando cada una…!”

• te estabas yendo a tu casa y te decía: “no te vayás que te vas a quedar haciendo…”

…lo descubrimos una vez, como uno de los precursores de la acupuntura… ante los dolores de espalda, se aplicaba un tubito vacío de Redoxon entre la silla y su columna, haciendo presión sobre la zona afectada… o como un experto en evacuaciones, emergiendo entre el humo del quinto piso, que se prendía fuego, me dijo: “tranquila pebeta, bajemos por la escalera, vamos despacio…”

Y lo queremos recordar así, con las frases que nos decía, como un sabio maestro oriental pero en lunfardo. Que “hay que morir en lleno” y no privarnos de las cosas lindas de la vida, gracias Carlitos por llenarnos de tu alegría, de tu enseñanza, de tu paciencia, de tu cariño… de vos Carlitos…


Recordando a Adolfo Gustavo Bazo

Autoridades, compañeros, Señoras y Señores:

Hoy nos encontramos reunidos aquí, para rendir un justo y sincero homenaje a nuestro colega y amigo Adolfo, cuya desaparición lamentamos profundamente.

Todos los que hemos compartido con él esta tarea tan difícil de ser examinador, aquí en INPI, sabemos que Adolfo está presente en nuestro recuerdo y que ha dejado una intensa enseñanza de vida.

Personalmente aunque sea muy duro poder aceptar su ausencia, agradezco el haberlo conocido y disfrutado de la compañía de un tipo como Adolfo. Una persona, seria, ética, coherente, servicial, un excelente profesional, pero sobre todo un gran amigo. Y como todo gran amigo es parte de esa familia sin lazo sanguíneo que se genera por afinidad y libre elección, y que perdura por siempre.

Lo recordamos sentado en su escritorio, atendiendo a los demás, preocupándose por ayudar a los otros y en sincera actitud de servicio.

Adolfo te tocó pelearla hasta el final. y sin descanso. Siempre luchaste sin quejarte y queriendo seguir adelante. Esta vez nos tuviste que dejar, y tu partida fue sentida por todos. Sin embargo, estamos seguros que en algún lugar, algún día, nos vamos a volver a encontrar.

Te queremos mucho Adolfo y siempre te vamos a recordar.

Con esta placa queremos materializar el reconocimientos sincero de todos tus compañeros que te conocimos y aprendimos de vos, para que hoy y mañana las generaciones honren tu memoria
Para perfilar tu figura de hombre honesto y servicial decimos a los que no lo conocieron que una de las cualidades destacables es que era tal su tesón y contracción al trabajo a cualquiera de nosotros alcanzar su producción de expedientes aun para los más veloces de entre nosotros.

Claro: no olvidamos tu ritmo de trabajo era febril y sin descanso; para él no había razón valedera para abandonar ni por un minuto su tarea. Y esa perseverancia era su mérito, y, estos no siempre son premiados o tenidos en cuenta en nuestro medio en la medida necesaria, pero a pesar de ello el año anterior su asistencia perfecta fue reconocida con un premio.

Otra de sus dotes personales ha sido el excesivo celo el cuidado de los elementos de trabajo al punto que a veces era dificultoso sino imposible para alguien no fuera de esta oficina acercarse demasiado a la fotocopiadora o a la Láser.

Pero te perdonamos Adolfo, te habíamos perdonado estás pequeñeces mucho antes de tu partida, porque tus méritos eran con creces superiores!

Este viaje, que siempre solemos vivenciar prematuro; pero en tu caso la premura en la partida fue particularmente cruel porque pensábamos tenerte mucho tiempo entre nosotros.

Así que ¡Hasta siempre!

 
 
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